Personaje.
PROSOPOGRAFIA:
Podría
analizarla de mil maneras, sin embargo, esta prosopografía es lo que de verdad
refleja su identidad, sin connotaciones psicológicas de ningún tipo.
Pelo azul
pitufo, con el corte de un chico. Lo cual lleva a la confusión de su sexo para
aquellas personas que no la conocen.
Los ojos,
tapados por unos mechones rebeldes que escapan de su espesa melena, te atrapan
con ese color negro intenso. No son ojos que expresen miedo, ni alegría, ni
tristeza. No expresan nada, te desorientan.
El labio
superior, grueso y seco, como si no hubiera vitos una sola gota de agua. El
labio fino es elegante y rasgado. La unión de esos dos labios es armoniosa,
perfecta, cálida. No puedes evitar fijar tu mirada.
Clavículas marcadas,
exaltando su extrema delgadez.
Piel blanca
con lunares repartidos por todo el cuerpo. Bajando por aquellos finos brazos se
encuentran sus manos esqueléticas y de pianista.
No estaba
muy desarrollada, disimulaba esa leve curva y sus diminutos pechos con un
jersey holgado y negro.
Con sus
andares torpes, se podía ver como una pierna era más larga que la otra.
Para
cualquiera que la viera por la calle y no fuera tan meticuloso como yo, era una
chica de metro sesenta y cinco con pelo azul.
Era una chica bastante planificada, aunque muy poca gente lo decía porque siempre iba con prisas. Siempre tenía que llevar un jersey negro y unos pantalones campana, si un dia no llevaba ese conjunto, algo grave tenía que pasar.
Era tan simple tan simple que podía resultada complicada conocerla. Unos creían que estaba vacia, otros que era una caja llena de sorpresas, sin embargo, lo que yo creía era tan simple como ella misma.
Cada mañana la empezaba leyendo, da igual lo que fuera, un libro, un periódico, sus apuntes...
Todos los días cogía el metro, aún teniendo el carné de conducir, le gustaba mirar a la gente e intentar descubrir a donde iban y por qué.
En algunas ocasiones era confundida con una niña pequeña, por ese rasgo de enfado que se le ponía en la cara cuando estaba disgustada.
Era inevitable que de pequeña todo el mundo se fijara en ella, era una niña de piel blanca como la nieve en la mismisima Cuba, lo más extraño de todo, es que era nativa y que sus padres eran muy morenos.
Odiaba Cuba y el calor. Por eso a los dieciocho años se mudó a Madrid.
Ahora estudia arquitectura, y de todas las veces que he hablado con ella, nunca me ha dicho su nombre, y eso que se lo he pedido muchas veces. Pero nunca me lo dice porque según ella no es necesario.
Lleva tres años viviendo en Madrid y ha vivido en diez pisos diferentes y de todo tipo.
Creo que es adicta al café, simpre lleva uno en la mano.
Se le da bastante bien el inglés, a los cinco años se fue tres años a un internado en Londres, segun ella el mejor sitio del mundo.
Inglaterra va con su personalidad a la perfección, es fría como ella misma.
Etopeya:
Se notaba que era un chica insegura, esa manis suya de toquetearse ese mechón rebelde y la forma de mirarlo revelaba que no estaba muy segura de ese color de pelo. Pero era la primera decisión que tomaba a lo loco y estaba orgullosa.Era una chica bastante planificada, aunque muy poca gente lo decía porque siempre iba con prisas. Siempre tenía que llevar un jersey negro y unos pantalones campana, si un dia no llevaba ese conjunto, algo grave tenía que pasar.
Era tan simple tan simple que podía resultada complicada conocerla. Unos creían que estaba vacia, otros que era una caja llena de sorpresas, sin embargo, lo que yo creía era tan simple como ella misma.
Cada mañana la empezaba leyendo, da igual lo que fuera, un libro, un periódico, sus apuntes...
Todos los días cogía el metro, aún teniendo el carné de conducir, le gustaba mirar a la gente e intentar descubrir a donde iban y por qué.
En algunas ocasiones era confundida con una niña pequeña, por ese rasgo de enfado que se le ponía en la cara cuando estaba disgustada.
Vivencias:
Cuando era pequeña llamaba mucho la atención, sin embargo, ahora se camufla bastante bien, incluso de manera retorcida.Era inevitable que de pequeña todo el mundo se fijara en ella, era una niña de piel blanca como la nieve en la mismisima Cuba, lo más extraño de todo, es que era nativa y que sus padres eran muy morenos.
Odiaba Cuba y el calor. Por eso a los dieciocho años se mudó a Madrid.
Ahora estudia arquitectura, y de todas las veces que he hablado con ella, nunca me ha dicho su nombre, y eso que se lo he pedido muchas veces. Pero nunca me lo dice porque según ella no es necesario.
Lleva tres años viviendo en Madrid y ha vivido en diez pisos diferentes y de todo tipo.
Creo que es adicta al café, simpre lleva uno en la mano.
Se le da bastante bien el inglés, a los cinco años se fue tres años a un internado en Londres, segun ella el mejor sitio del mundo.
Inglaterra va con su personalidad a la perfección, es fría como ella misma.

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